A todo aquel que sufre por alguien
No soy una persona promiscua. Desde lo más profundo de mí, reconozco que no es el sexo intrínsicamente lo que me satisface; sino el adentrarme en el mundo de una persona que en cierto modo esté prohibida...
Es tal el placer que me provoca esta experiencia, que me he percatado de que he enfocado mi vida a revivir estas situaciones.
Mi felicidad está en mi inestabilidad. Nada es para siempre, algo que la mayoría se niegan a afirmar y los que lo hacen determinan que la vida no tiene sentido.
Ambos son errores, porque mi razón de vivir está en otros. No en uno solo, pues somos demasiado para encontrarnos en una única persona. Está en varias y mi objetivo es encontrarlas a todas...